En 1948 la Empresa inicia su trayectoria fabricando exclusivamente guantes de piel natural  (tanné) para hombre y para mujer.

En aquellos años los guantes formaban parte de lo que se consideraba vestir con elegancia. Se utilizaban especialmente para pasear, cubrir manos y brazos o simplemente llevarlos en la mano como un complemento, pues la piel natural se consideraba un lujo.

En su mayor parte estaban fabricados con pocos elementos y la piel natural era la materia prima, que generalmente procedía de corderos de nuestro país. Venían medidas en pies/cuadrados y eran pieles muy bien curtidas y engrasadas. Se solían trabajar los colores tierra, negros, negros revés gris, grises y blancos
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Los guantes de mujer podían tener elementos decorativos y trabajos muy divertidos; también tenían diferentes largos y podían ascender hasta el codo o  el hombro. Los guantes para hombres, en cambio, eran más sobrios y solían tener tres cordones en el dorso.

Los forros  interiores estaban confeccionados con un tejido natural, 100% de algodón, de tacto bastante frío, pero era el material del que se disponía en aquel momento.
 
Todos los procesos de fabricación eran totalmente artesanos; las pieles  se trataban en paños húmedos, posteriormente se moldeaban y cortaban manualmente; el rendimiento de la piel era importantísimo debido a su elevado precio. El corte manual, con tijeras de gran tamaño, generalmente era realizado por hombres; las mujeres se ocupaban de la confección: las puntadas requerían mucho oficio, tanto las realizadas con máquinas de pequeños motores, como las de procesos totalmente manuales de aguja e hilo. Se adornaba los dorsos con botones, fornituras y otros elementos hechos también de piel.

Se fabricaban las tallas a medida. Vestirse un guante llevaba su tiempo y, una vez vestido, ya podíamos decir que nos calzaba “como un guante”, puesto que se acoplaba como si fuera una segunda piel.

El proceso de producción era lento. El comercio solía hacer pedidos de reposición a diario o semanalmente, en plena campaña de invierno.  La calidad del producto  también era muy apreciada por el turismo europeo, que,  en pleno verano,  se abastecía para regalar a toda la familia. La producción en verano, en algunas ocasiones,  llegó a ser incluso más importante que la de invierno.



Con la irrupción generalizada del vehículo y la caída del turismo de calidad, la demanda  cayó de manera importante; en paralelo,  las  actividades  al aire libre  fueron ganando terreno. Esta situación nos hizo cambiar la orientación en la producción, dirigiéndola hacia la protección de las manos, en dos vertientes, una más vinculada a la industria de precisión y otra,  al deporte en general (jockey sobre patines, submarinismo, motorismo etc.),  trabajando para firmas multinacionales, distribuidoras y comercio al detalle.

No obstante,  al tener muy diversificada la producción, no nos sentíamos lo suficientemente identificados como marca. Así, cuando en 1982 se nos propone un tipo de guante específico para la expedición Catalana al Everest (arista W), se toma la decisión de profundizar y desarrollar productos  en este segmento de actividad, dando cuerpo al nacimiento de la marca Isard, relacionando el producto con este animal, tan próximo en nuestras montañas y  vinculando su excelente movilidad y elasticidad con las actividades físicas de los deportistas en el entorno y en las cumbres.

El proyecto de potenciar el producto en el segmento de la aventura y tiempo libre en alta montaña, nos obliga a hacer, en el año 1984, un cambio de ubicación de nuestras instalaciones.
 


Así pues, contactamos con diferentes líderes mundiales de primeras materias vinculados a la protección térmica, impermeabilidad y resistencia, adaptando nuevas materias al desarrollo de  nuevos volúmenes y patrones. Al mismo tiempo, deportistas y profesionales prueban nuestros productos experimentándolos en el medio y colaboran en  moldear nuevos diseños y prototipos. La marca va ganando progresivamente un peso específico en el mercado en tanto que el producto gana calidad, prestigio,  resistencia y longevidad.

En este último período se crea una nueva marca dentro de Isard, denominada Extrem-Isard,  dirigida al sector más exigente de  profesionales y aficionados que desarrollan sus actividades en los cinco continentes,   prevaleciendo los conceptos de calidad, servicio y resistencia.


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